y dentro de los arrebatos que caminan conmigo algunos días, se encuentran cosas que desearía dejar, y aunque ya está decidido la mente es frágil y se olvida... y se cansa.
yo ya estoy cansada, cansada de no encontrar mis cosas, de no pertenecer a lo que pertenecía... a vivir en el exilio de mi propia ciudad.
Lo cierto de todo, es que siempre me canso de alguna cosa, cosas que nadie comprende de esos que pasan desapercibidos.
Al menos los vegetales tienen corazón.