He notado mi mirada
vacía que trasladó las brisas de otoño a primavera...
y se quedó en un punto muerto bajo tu mirada intrascendente, tras
esos abrazos muertos que jamás importaron, que jamás importarán.
Mientras florecían los ciruelos no hice más que callar hasta llegar a ese rincón que tanto me gustaba. Allá, en el mustio pasto invernal, pasaba horas contemplando el azul del cielo en agosto. A veces te esperaba aunque sabía que no me conocías tanto para saber hallarme; de todas formas siempre mantenía la esperanza. Un día vi los pies de un hombre que creí no conocer. Asustada abrí los ojos lo más que pude y miré esos cargados ojos tristes, entonces no supiste más que llover, llover en agosto de azules cielos, de mustios pastos. Caíste de rodillas sollozando un "lo siento", un lo siento y yo también. Como anhelé quererte y nunca pude, aunque fueras tu el que siempre me encontraba entre otoños tardíos. ¿Cómo dejé que te fueras? ¿cómo deje que no volvieras?, mas, ahora estás aquí, en mi regazo, esperando sólo caricias que nos debía el tiempo, sólo tiempos que nos quitó el pasado.
Mi negro pelo brilla bajo el sol de agosto. Tus negros ojos se agotan del invierno, mientras, yo me canso de esperar a que algún día me encuentres bajo este sol de invierno, sobre esta eterna alfombra muerta.
¿Cuántos
prefieren vivir bajo una caja de cartón?··21:10
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